Cómo atender las preocupaciones de los clientes

Es muy común en estos tiempos que vivimos no encontrarse todos los días a vecinos, paisanos, familiares y amigos con caras largas como que si no hubieran dormido bien, otros los hemos visto con caras de tristeza y dolor por algo muy pesado que los acongoja, pero los que más llaman la atención son la cantidad de personas que uno se consigue a  diario con cara de preocupados y cómo atender las preocupaciones de los clientes si todos estamos inmersos en un mundo globalizado que se empeña en devorarnos si nos descuidamos.

Debemos mentalizarnos en un principio común que es todos los días tenemos clientes que atender y eso nos da fuerza y vigor para ver la vida con optimismo que ya es decir bastante porque vemos a mucha gente en la calle con el ceño fruncido, con la cara amargada que pareciera que tuvieran un pesar inaguantable, y ya en las calles las reglas de cortesía se han perdido un poco y de aquella sonrisa afable que te alegraba las mañanas, las tardes o las noches no queda ni la sombra. ¿Qué podemos hacer entre todos? Si no tenemos la solución significa que formamos parte del problema.

Los clientes y nosotros

Todos  los días en las tiendas, en los hipermercados, en los talleres mecánicos, en la barbería o en tascas y restaurantes nos topamos con cientos de clientes que llegan con alguna preocupación encima, y nosotros como buenos amigos tratamos por todos los medios de ayudarlos a que superen ese mal momento por el que todos probablemente estemos también atravesando, y es nuestra colaboración de que si llegó preocupado al negocio, los clientes y nosotros le digamos al cliente; deje eso aquí y valla a tomar unas bocanadas de aire fresco para que se le quite esa perturbación que lo agobia y no lo deja poner en orden sus pensamientos positivos.

Al mal tiempo buena cara

Cuando salimos de nuestras casas no sabemos qué cosas nos depara el destino para ese día y solamente pensamos que a lo mejor nos va a ir mal; pero también podemos pensar que nos va a ir súper bien; por lo tanto enfrentemos la vida y al mal tiempo buena cara, porque si nos vamos a echar a morir por alguna dificultad que se nos presente entonces si estamos mal de verdad porque no nos sentimos capaces de resolver alguna situación difícil, y nosotros los hombres embraguetados no nos detenemos ante las dificultades porque todas tienen arreglo.

Tratemos al cliente como amigo

Al llegar al negocio ya se encuentran algunos clientes madrugadores esperando por nosotros y a todos lo primero que les deseamos son muy buenos días y con mucha cordialidad los invitamos a pasar a las instalaciones y atenderlos como lo que son tratemos al cliente como amigo, es una de nuestras premisas para que todos nos sintamos a gusto de estar en un sitio acogedor donde somos atendidos como reyes y de donde saldremos muy optimistas y alegres de haber sido bien tratados y donde quisiéramos regresar lo más pronto posible para seguir disfrutando esta atención.

El cliente siempre tiene la razón

Esta frase ha recorrido el mundo de banda a banda y no hay mayor verdad porque si le quitamos su razón nosotros nos quedaremos mirando la luna porque cliente molesto y mal atendido no vuelve más nunca por el negocio, y entonces los grandes perjudicados seremos nosotros que no nos aumentaran las ganancias por falta de comisiones y como el cliente siempre tiene la razón debemos atenderlos siempre con mano de seda, para que se sienta a gusto con nuestro trato y manifieste deseos de volver a visitarnos.

Variedad de clientes

Hay desde que el mundo fue creado una grandísima cantidad de personas que les gustaría que los atendieran en todo sus gustos y caprichos y luego que Noé se apareció por estos lares existe una gran variedad de clientes que necesitan ser tratados con cariño y deferencias, que necesitan que los visiten en sus oficinas para llevarles el menú del día, otros que desean les preparen una buena cubata, otros que le arreglen bien el corte de cabello y en fin toda una jauría de clientes, unos alegres, otros bravos porque es su forma de ser, otros tristes porque no consiguen lo que están buscando.

Y en fin un sin número de personas que deambulan de un lado para otro buscando ese calor fraternal y de amistad que es la simbiosis entre el cliente y el vendedor, que no debe romperse jamás porque se necesitan entre sí y por lo tanto no pueden independizarse o dicho en otras palabras definitivamente se necesitan el uno al otro.